
Lo mucho que te amé
Un unipersonal conmovedor y de una enorme belleza, basado en la novela de Eduardo Sacheri. Una de esas obras que dejan la sensación de haber vivido algo verdaderamente especial.
Hay obras que entretienen, otras que emocionan y algunas que consiguen las dos cosas al mismo tiempo. “Lo mucho que te amé”, pertenece a esa última categoría. Es de esas experiencias teatrales que quedan resonando mucho después de que se encienden las luces.
En la intimidad de la sala Luisa Vehil del Teatro Nacional Cervantes, conocemos a Ofelia, una joven de los años 50 perteneciente a una familia de clase media, atravesada por los mandatos sociales de una época en la que casarse, formar una familia y cumplir con aquello que se esperaba de una mujer parecían destinos casi inevitables.
Ofelia está a punto de casarse con Juan Carlos cuando la llegada de Manuel, presentado a la familia a través de su hermana Delfina, modifica silenciosamente el rumbo de su vida. Manuel es diferente: curioso, sensible, amante de la música y los libros. Entre él y Ofelia aparece una afinidad que poco a poco se transforma en un amor profundo, de esos que quizás nunca llegan a convertirse en una vida compartida, pero que pueden acompañar una existencia entera.
Y ahí comienza una historia de amor prohibido, de encuentros y desencuentros, de decisiones, matrimonios, hijos y caminos que se separan. Pero también de ese amor que permanece, incluso cuando la vida sigue adelante.
Una actriz que se transforma frente a nuestros ojos
Uno de los grandes méritos de la puesta es, sin dudas, el trabajo de su protagonista, Belén Brito.
En un unipersonal, la actriz tiene la enorme responsabilidad de construir un mundo entero frente al espectador. Y aquí lo hace de una manera extraordinaria: interpreta a Ofelia, pero también a sus hermanas, a familiares y a cada una de las personas que forman parte de su historia, cambiando de personaje en cuestión de segundos.
Pasa del humor al drama, de la risa al llanto, de la ternura a la ironía con una naturalidad que sorprende. Su trabajo corporal es magnífico y cada transformación tiene una enorme precisión.
También resulta fascinante cómo, con unos pocos elementos escenográficos, consigue construir diferentes momentos y espacios de la vida de Ofelia. Los cajones se transforman, se acomodan, se desarman y vuelven a convertirse en otra cosa, en otros mundos. El escenario cambia delante de nuestros ojos mientras la historia avanza.

Sobre la novela homónima de Eduardo Sacheri
Música, humor y una historia que conmueve
La actriz está acompañada por dos músicos en escena Lucía Gómez y Tomás Pol, que aportan música, voces y sonidos ambientales que enriquecen cada momento y contribuyen a crear la atmósfera de época.
La obra logra algo especialmente difícil: ser profundamente conmovedora sin perder nunca el humor.
Y allí aparece, entre otros personajes, la inolvidable tía Rita, una mujer de otra época, rígida, negativa y siempre dispuesta a opinar sobre la vida de los demás. Un personaje que genera
situaciones desopilantes y trágicos, que también sirve para retratar, desde el humor, muchos de los mandatos y prejuicios familiares de aquellos años.
Un amor que permanece
Lo mucho que te amé no es solamente una historia de amor. Es también una historia sobre las decisiones que tomamos, sobre aquello que dejamos atrás, sobre las vidas que construimos y sobre esas personas que, aun cuando ya no forman parte de nuestra cotidianeidad, pueden seguir ocupando un lugar enorme en nuestra memoria.
Con mucha sensibilidad, humor y una puesta de enorme riqueza actoral, la obra consigue que el espectador acompañe a Ofelia a través de toda una vida y se pregunte, quizás, cuántos amores, decisiones y posibilidades también quedaron alguna vez dando vueltas en la propia historia.
Una obra hermosa, conmovedora, inteligente y profundamente humana. De esas que uno termina de ver y tiene ganas de recomendar inmediatamente.
❤️ “Lo mucho que te amé” es, sin dudas, una de esas obras imperdibles que vale la pena regalarse.
Lo mucho que te amé adaptación sobre la novela homónima de Eduardo Sacheri y dirigida por Corina Fiorillo
Con Belén Brito.
Intérpretes musicales: Lucía Gómez, Tomás Pol.
Composición musical y diseño sonoro de Tomás Pol
Diseño audiovisual de Moreno Pereyra,
Diseño de iluminación de Ricardo Sica
Diseño de vestuario de Marlene Lievendag
Diseño de escenografía de Nicolás Pol.
La obra se presentará de jueves a domingo a las 18 hs
Localidades: 20.000 pesos. Descuento a jubilados y estudiantes.
Entradas disponibles próximamente en la web del teatro y en la boletería del TNC (Libertad 815).








