
DRIBBLING
Foto crédito: Nacho Lunadei
Con actuaciones extraordinarias de Carlos Portaluppi y Franco Masini, la obra escrita y dirigida por Ignasi Vidal construye un intenso duelo entre un representante de fútbol y un jugador internacional, en una historia que va mucho más allá del deporte para explorar las contradicciones humanas, la fragilidad de los vínculos y el precio de la fama.
El fútbol mueve multitudes, despierta pasiones y construye ídolos. Pero detrás de los estadios repletos, los contratos millonarios y la exposición mediática también existen historias atravesadas por intereses, silencios, contradicciones y relaciones que pueden deteriorarse hasta volverse irreconocibles. Ese universo es el que explora Dribbling, una obra que convierte el vínculo entre un representante y su jugador en el centro de un intenso thriller dramático.
Carlos Portaluppi interpreta a Pedro, el representante que lleva doce años junto a un futbolista internacional Javi Almeida, encarnado por Franco Masini. La relación entre ambos es estrecha, construida a lo largo del tiempo y sostenida por una combinación de confianza, dependencia, ambición e intereses compartidos. Sin embargo, una denuncia por violación que involucra al jugador comienza a alterar ese delicado equilibrio.
Al principio, todo parece encaminarse hacia una posible defensa de su inocencia. Pero, a medida que avanza la historia, las certezas empiezan a desmoronarse y la verdad adquiere contornos cada vez más incómodos. Lo que parecía una crisis que podía resolverse mediante una estrategia de comunicación se transforma en un conflicto que expone mucho más que la situación judicial del protagonista.
Cuando el periodismo también juega su partido
Uno de los aspectos más interesantes de Dribbling es la manera en que incorpora el peso del periodismo y de la exposición pública. Las declaraciones del jugador, las preguntas de los periodistas, las conferencias de prensa y el asedio mediático se convierten en piezas fundamentales de una trama en la que cada palabra puede tener consecuencias.
El relato muestra cómo una respuesta puede abrir nuevas sospechas, cómo una declaración puede volverse en contra de quien la pronuncia y cómo la imagen pública termina convirtiéndose en un campo de batalla. En ese escenario, la verdad, la estrategia y la necesidad de controlar el relato se entrecruzan permanentemente.
La obra invita a reflexionar sobre el lugar que ocupa la comunicación en una sociedad que consume noticias a toda velocidad y en la que la exposición puede construir una figura pública, pero también contribuir a su derrumbe. El fútbol funciona como telón de fondo de una problemática mucho más amplia: la relación entre poder, reputación, responsabilidad y consecuencias.

Franco Masini y Carlos Portaluppi
Dos actuaciones que sostienen la tensión
El gran corazón de Dribbling está en el duelo interpretativo entre Carlos Portaluppi y Franco Masini. Ambos realizan un trabajo extraordinario, construyendo personajes complejos y una relación que se transforma a medida que la historia avanza.
Portaluppi compone a Pedro con la densidad de alguien que lleva años administrando no solo la carrera de su representado, sino también sus decisiones, sus conflictos y sus contradicciones. Masini, por su parte, construye un jugador atravesado por la presión, las exigencias de su entorno y las consecuencias de una situación que amenaza con cambiarle la vida.
La tensión crece progresivamente. Lo que durante mucho tiempo pareció una relación sólida empieza a resquebrajarse y da lugar a reproches, cuentas pendientes y verdades que salen a la superficie. Después de doce años compartidos, ambos comienzan a echarse en cara situaciones que hasta entonces parecían quedar fuera de discusión.
Ese deterioro es uno de los grandes aciertos de la obra: permite observar cómo los vínculos pueden transformarse cuando las circunstancias extremas obligan a revisar lo vivido, las lealtades y los intereses que sostuvieron una relación durante tanto tiempo.
Más allá del fútbol: las contradicciones humanas
Aunque el universo futbolístico le aporta actualidad y atractivo, Dribbling no se limita a hablar de deporte. La obra también aborda el consumo de drogas, la ambición, la soledad y la fragilidad de las relaciones humanas. Detrás del dinero, el éxito y el reconocimiento aparece una pregunta esencial: ¿qué queda cuando todo aquello que parecía garantizar la felicidad deja de alcanzar?
Porque ni la fama ni el dinero aseguran la tranquilidad, la plenitud o la posibilidad de construir vínculos genuinos. En ocasiones, aquello que se presenta como una vida ideal esconde conflictos que permanecen fuera de la mirada pública hasta que resulta imposible seguir ocultándolos.
La pieza de Ignasi Vidal pone en escena esas contradicciones sin reducirlas a respuestas sencillas. Su mayor fuerza está en mostrar cómo las decisiones, los silencios y las ambiciones pueden afectar a quienes las toman y también a quienes permanecen a su lado.
Dribbling es una obra intensa, profunda y movilizadora, sostenida por dos actuaciones de gran nivel y una tensión dramática que crece hasta convertir el escenario en un espacio de confrontación. Una historia que parte del fútbol para hablar, en realidad, de nosotros: de nuestras decisiones, de las lealtades que construimos y de lo frágiles que pueden ser los vínculos cuando la verdad irrumpe y ya no es posible esquivarla.
FICHA TÉCNICA
Autor y director: Ignasi Vidal
Elenco: Carlos Portaluppi y Franco Masini
Diseño de escenografía y vestuario: Alessio Meloni
Adaptación, coordinación de realización y montaje de escenografía: Lula Rojo
Diseño de iluminación: Stefany Briones Leyton
Música: Marc Álvarez
Prensa: SMW Press
Comunicación: Carolina Dasso
Diseño Gráfico: Lucila Gejtman
Fotografía: Nacho Lunadei
Asistente de dirección: Noemí Ruiz
Producción Ejecutiva: Sofía Prina
Producción General: GO Broadway Productions (Valentina Berger y Nicolas Hemsy)
Las entradas están a la venta por www.plateanet.com o en la boletería del teatro.
Funciones: miércoles a las 20.15 hs en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza








