Un unipersonal íntimo y profundamente emotivo, donde la memoria familiar se transforma en teatro para recuperar las voces, las luchas y las historias de varias generaciones de mujeres.
Hay historias que no necesitan grandes escenografías para hacerse enormes. Alcanzan un baúl, algunos recuerdos y una actriz capaz de abrir la puerta de la memoria para que, una a una, aparezcan las mujeres que forman parte de una vida.
Eso sucede en Las mujeres que habitan en mí, un extraordinario unipersonal que transita las historias de una madre, una abuela, una bisabuela, una abuela paterna y distintas tías, recuperando sus voces, sus experiencias y también aquello que muchas veces quedó guardado en silencio.
Con un texto poético, rico y profundamente sensible, la obra construye un recorrido por distintas épocas y circunstancias que atravesaron a estas mujeres: el contexto político y social del peronismo, las dificultades de cada tiempo, las mujeres que quedaron solas siendo muy jóvenes, la necesidad de salir adelante y esa lucha cotidiana por sobrevivir y conseguir que a los suyos no les faltara nada.
Pero la obra no se queda solamente en el recuerdo familiar. A través de esas historias aparece también una mirada sobre el lugar de las mujeres a lo largo de distintas generaciones, sobre aquello que debieron resignar, sostener y enfrentar, y sobre las huellas que dejaron en quienes vinieron después.
La escenografía es despojada, casi mínima, y justamente allí reside otro de los grandes aciertos de la propuesta. No hace falta más. Porque la actriz consigue que el espectador complete cada espacio con la imaginación y que esas mujeres cobren vida a través de sus palabras, sus gestos y sus recuerdos.
El baúl se convierte entonces en mucho más que un objeto: es una puerta hacia el pasado. De allí parecen surgir fotografías, voces, anécdotas, dolores y pequeñas escenas de una historia familiar que, aunque pertenece a otras generaciones, inevitablemente encuentra puntos de contacto con quienes observamos desde la platea.
Y allí aparece la enorme virtud de la intérprete: su capacidad para llevar al público de una historia a otra sin perder nunca la emoción ni el hilo del relato. En un unipersonal, donde todo depende de la presencia de una sola actriz, ese desafío es enorme. Y aquí está logrado con una naturalidad y una sensibilidad extraordinarias.
Las mujeres que habitan en mí es una obra que se escucha, pero también se siente. Una propuesta que invita a mirar hacia atrás para comprender cuánto de quienes fuimos, somos y seremos está construido con las historias de las mujeres que estuvieron antes.
Es difícil permanecer indiferente frente a un relato que habla de madres, abuelas y tías, porque en algún punto esas historias también pueden ser las nuestras. Quizás por eso, al terminar la función, queda una sensación particular: la de haber conocido a mujeres que nunca estuvieron físicamente frente a nosotros, pero que durante un rato habitaron el escenario y también nuestra propia memoria.
Un hermoso homenaje a las mujeres que nos precedieron y a todas esas historias que, aunque parezcan lejanas, siguen viviendo en nosotros.
Ficha Técnico-Artística
Dramaturgia: M. Moroni
Actúa: Mona Moroni
Vestuario: Socias Vestuario & Producción
Diseño de iluminación: Fabi Maneiro
Fotografía: Julián Campos
Diseño gráfico: Iván Lifschitz
Asistencia de iluminación: Daniel Lifschitz
Asistencia de dirección: Susana Arata
Prensa y Producción ejecutiva: Fabi Maneiro
Dirección: Luis Campos
Sala: Teatro EL CRISOL . Malabia 611, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina
Funciones: Domingos a las 18:00 hs.
Hasta el 27/09/2026






