La obra comenzó como Teatro Ensamble, un número más de Café Concert. Fue una idea de su director, Nelson Valente, y que fue pensada como una puesta de humor. En sus comienzos, hace ya 15 años, se hizo en un departamento y a medida que fue creciendo en público, se mudaron al Camarín de las Musas, hasta llegar al Picadero, donde se presentan en la actualidad.
Allá por 2009, se les ocurre esta representación donde el disparador es la mentira, basada en improvisaciones, y después de muchos recortes quedaron los esbozos de lo que hoy es, “El Loco y la camisa”.
En toda la obra existe un trasfondo de vínculos familiares resquebrajados: y si bien la obra es de humor, hay momentos muy intensos, Del otro lado, el público se sentirá seguramente identificado con dinámica de familias similares.
Una familia de clase media baja, padre, madre y dos hijos. Beto, el hijo varón tiene una discapacidad física y mental.
El padre está convencido que Beto nunca va a encajar en su mundo ideal, pero encajar ¿con qué, con quiénes?, con la imagen de lo que él proyecta que debería ser “normal”
Un joven visita por primera vez la casa de su novia. La situación central es tratar de ocultar a Beto para que el novio Mariano, no lo vea. Esta familia tan particular vive en el conurbano, y habla entre otras cosas, de las diferencias entre el norte y el sur. Algunas familias por el sólo hecho de aparentar, niegan algunas realidades y se sumergen en la violencia doméstica y económica.
Beto es una especie de justiciero, dice lo que hay que decir, lo que está oculto, cree que tiene la obligación de desenmascarar los conflictos intrafamiliares. Matilde, su madre, es una mujer sumisa, que no puede rebelarse, y de alguna manera lo hace, a través de la voz de su hijo. Ella tiene una gran dificultad para poder irse de esta realidad que la agobia, es la supuesta “cuerda” del grupo, la que organiza pero que también provoca, que toda la dinámica siga igual.
El padre es el que ejerce la violencia en muchos aspectos. Es una persona con doble fachada, insatisfecho con su vida, hastiado, un cobarde que no puede generar algo nuevo y se desquita con sus vínculos más cercanos.
María Pía, la hija, es como la renovación de los votos de su madre. Aparentemente, está contenta con la vida que tiene, pero siempre quiere más. Es una mujer muy insegura. Y por último el novio, un ser presuntuoso, soberbio, un pedante que muestra más de que es.
Cabe destacar el rol de Beto en toda esta historia y el del actor Ramiro Delgado que cumplía una suplencia; y la de todo el elenco, que funciona a la perfección.
“El Loco y la camisa” habla de la incomunicación, del desamor, de la soledad, de la incapacidad de poder vivir con la verdad. Esa verdad, que incomoda, que se oculta. La mentira para el afuera y para adentro la misma farsa que se sostiene y que al final, se pone al descubierto.
El público se puede sentir identificado con alguno de los personajes, en las actitudes sumisas o violentas. O en aquellas situaciones en las que les tocó desenmascarar una verdad familiar o esconder algún secreto.
El espectador no saldrá de la sala igual que como entró.
Un ambiente opresivo con vínculos violentos y una verdad que busca revelarse.
Miryam Bloch
AUTORIA: Nelson Valente
DIRECCIÓN: Nelson Valente
DISEÑO ESCENOGRAFÍA: Luciano Stechina
DISEÑO GRAFICO: Clara de Olano
FOTOGRAFÍA: Camile Fourcaud
ELENCO: RICARDO LARRAMA, SOLEDAD BAUTISTA. JOSE PABLO SUAREZ, FABIANA MARTINEZ
RAMIRO DELGADO
MIERCOLES 20 HS EN EL TEATRO PICADERO